Hace casi un año decidimos suprimir la carta de nuestro restaurante. Estuvimos durante mucho tiempo valorándolo ya que arrastraba muchas ventajas, pero también muchos inconvenientes. El inconveniente principal está claro; limitamos la capacidad de decisión del comensal, con la incomodidad añadida de tener que elegir un menú por anticipado. Ahora con la perspectiva de un año recorrido, mantenemos nuestras posición y nos reafirmamos ante todas la ventajas que supone para nosotros y sobre todo para vosotros, nuestros comensales.
Una oferta más limitada os proporciona como cliente todas estas ventajas:
- Trabajamos producto fresco, mucha rotación de producto que no nos obliga a congelar nada.
- Elaboramos nuestra producción diaria que podrás notar en nuestros sabores y texturas.
- Adquirimos un gran volumen de mercancía a un precio más bajo que nos permite ofrecer un precio justo.
- Podemos incorporar producto de temporada continuamente y así ofrecerte una oferta con mayor variedad y calidad en nuestras propuestas.
- Te atenderemos siempre de la misma manera y en los mismos tiempos, tanto si estamos llenos como si estamos tranquilos.
- Tener una oferta más limitada nos permite dedicar más tiempo a cada elaboración, a cada comensal
Y tú como cliente al conocer todas estas ventajas, ¿qué opinas? ¿Son motivos suficientes?



